Hoy hace justo un mes del rescate en helicóptero en la Vuelta al Aneto. El tobillo tiene movilidad prácticamente normal, no hay casi molestias, pero continua algo inflamado. Estoy en periodo de rehabilitación y ayer me dijo el traumatológo que necesitaré más sesiones, añadiendo magnetoterapia como tratamiento. El causante de esa inflamación y lo que me obliga de momento, a soportar otro mes sin correr es un edema óseo en el astrágalo.
Por el momento no queda otra que hacerle caso al médico, que para eso se ha tirado unos años estudiando. Reposo relativo (nada de correr o saltar aunque si puedo caminar e ir en bici) y esas ya mencionadas sesiones de rehabilitación. Por consiguiente, me perderé ya con total seguridad la Ultra Pirineu, aunque siendo sincero, ya no pensaba hacerla.
A lo sumo iba a acompañar a Mireya en los últimos 30 kilómetros (de Gósol a meta) aprovechando que tengo dorsal, pero visto que no podré ni trotar, lo descarto totalmente. Son 30 kilómetros que aunque no presentan dificultad por el terreno, serán por la noche añadiendo un poquito de dificultad.
Así que estas próximas 4 semanas aprovecharé para mantener una forma mínima con la bici, acondicionar el cuerpo a base de gimnasio y empezaré a nadar, que es mi gran asignatura pendiente. Además añadiré a mis entrenos ejercicios de propiocepción específicos para fortalecer los tobillos y evitar en la medida de lo posible, más lesiones por esguince. Ahora falta ver si lo puedo cumplir todo y si puedo soportar otro mes la inactividad en lo que a correr se refiere, más teniendo en cuenta que el grupo no para y que Mireya tampoco.

Replica a Antonio Rey Cerezo Cancelar la respuesta