Crónica Quebrantahuesos 2016

Nuestra Quebrantahuesos ha sido toda una experiencia. Ya no solo por la carrera en sí, sino por el gran fin de semana que hemos pasado juntos los “vikingos” que hemos ido a Sabiñánigo para participar en la QH, algunos por segunda vez y otros como debutantes. Como viene siendo habitual, el día de la carrera nos levantamos a las 5 de la mañana para desayunar con tiempo y estar en la salida a las 6.30h, una hora antes de que den el pistoletazo de salida, pero es que si llegas más tarde, acabas saliendo de los últimos, y es vital encontrar un grupo que “te lleve” hasta el pie del Somport.

En Sabiñánigo brillaba el sol. La temperatura era agradable, aunque tirando a fresca. Al arrancar, Carlos, Javi y Cristobal lo hacen un poco más adelantados. El resto del grupo salimos juntos. Jordi D., Jordi C., Roger, Oriol, Mireya, Soraya, Rafa, Pol, Alberto y un servidor.

Pol a los pocos kms, se despide de nosotros y se marcha. Roger hace lo mismo y poco a poco se va distanciando. Rafa y Soraya se quedan un poco retrasados, mientras el resto rodamos juntos y empezamos a subir el Somport. De momento todo según lo previsto. Buena media de velocidad y reservando porque en esta prueba es vital regular hasta el Portalet, el auténtico juez de la Quebrantahuesos.


A unos 15 kilómetros de coronar, empieza a llover. Poco, pero ya llueve. Yo tenía muy claro que si llovía, no participaría. Además de que mi objetivo es Vitoria y para mí la QH era un entrenamiento, voy con ruedas FULL CARBON, que en mojado prácticamente no frenan. No hay que jugársela, y menos en una bajada vertiginosa de unos 45 kilómetros con curvas de 180 grados. Así que a pesar de seguir subiendo, tengo decidido abandonar y dar media vuelta hasta Sabiñánigo.

De repente empezamos a ver bajar a participantes que regresan. Preguntamos a varios hasta que uno nos dice que las condiciones en la cima son “dantescas” y que no vale la pena. Al viento, y a la lluvia se le suman unos -3 grados. Las manos y los pies empiezan a notar el agua y el frío, pero de momento seguimos subiendo.
No para de bajar gente… Incluso Joseba Beloki, uno de los “VIP” que participa en la carrera, se ha dado la vuelta. Si los que saben se vuelven, será por algo.


Al llegar al avituallamiento del Somport, casi en la cima, les digo a Mireya, Jordi y Alberto que me quedo y que ellos sigan. Me animan a llegar hasta la frontera y ver como está todo. Solo quedaban unos 500 metros más, así que subo con ellos hasta la cima. En el avituallamiento ni nos hemos acercado a las mesas a coger nada.

En la frontera con Francia el clima es todavía peor. Mucho aire, más frío y más lluvia. Incluso cae algún copo de nieve mientras estamos allí decidiendo. Estoy temblando, tiritando. No me siento los dedos de los pies, ni las manos. Mireya y Jordi le preguntan a uno de los motoristas de la organización que como está más abajo. Su respuesta es determinante para tomar la decisión: “Está peor. Hace mucho frío y estamos poniendo autobuses a mitad de la bajada para recoger a los que han seguido. Yo de vosotros me daba la vuelta.” Justo lo que me hacía falta… Yo ya sabía que me daba la vuelta, pero Mireya, Alberto y Jordi decidieron en ese momento hacer lo mismo.


De Soraya y Rafa en ese momento no sabíamos nada. Yo miraba por si los veíamos aparecer para avisarles de que volvíamos. Carlos, Roger, Javi, Oriol, Pol y Cristobal tampoco están por allí, por lo que pensamos que han seguido.
Al bajar, el frío es insoportable. Tengo que hacerlo a menos de 20 por hora. La bici no frena nada, a pesar de ir con las manetas al máximo. Voy soltando y apretando los frenos para ver si cogiendo temperatura la cosa mejora, pero la cantidad de agua es tal, que no hay nada que hacer. Los participantes con pista de frenada de aluminio bajan con cuidado pero con normalidad, pero los que llevamos pista de carbono vamos en un grupo bajando con muchísimo cuidado.

Antes de llegar a Canfranc, paramos en un bar a tomarnos un café con leche. La entrada al bar está llena de bicis y la puerta abarrotada de participantes tiritando de frío y empapados. Seguimos hasta otro bar a tomar ese café que resultará ser mano de santo. Entramos un poco en calor y se nos une un ciclista que también vuelve con nosotros.
La vuelta es rápida. Volamos hasta Sabiñánigo, con momentos de hasta 50kms/hora en plano. Alberto disfruta como un enano sobre la bici… Al final acabaremos con 100kms y unos +1300 metros de desnivel.


Soraya y Rafa nos avisan de que también han abandonado. Al poco, Carlos hace lo propio y nos informa de que Cristobal, Javi y él, están volviendo en un autobús y que luego les llevarán las bicis. De Roger, Oriol, Pol y Jordi D no sabemos nada. Una vez en meta les seguimos en directo con la APP de la organización. Todos continúan, y Pol está haciendo unos tiempazos.

Una vez en Sabiñánigo, nos juntamos todos y esperamos a los 4 que han seguido. Pol acaba en 7 horas 41 minutos, haciendo un tiempazo que le vale la medalla de oro… Vaya crack!! Con una bicicleta de aluminio… Luego aparece Roger, que con solo una térmica y un maillot ha hecho la prueba completa. En pantalón corto y sin guantes… Es vikingo total…


Luego llegó Jordi D y al poco Oriol. Vaya fenómenos… El recibimiento fue brutal. Todos gritando y animándoles. Simplemente espectacular. Las risas, los comentarios y las bromas han sido la tónica de todo el fin de semana. Realmente, a pesar de no haber podido hacer la QH, el fin de semana ha sido de 10. ¡¡Gracias a todos!!

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