Este domingo mientras el MORLACOS TEAM participábamos en la Mitja del Prat, se celebraba en paralelo otra media maratón en Gava. Desde allí nos llegaba la triste noticia del fallecimiento de un corredor de 41 años, vecino de la población de Viladecans. Al parecer sufrió un repentino infarto a su paso por el kilómetro 11 del recorrido. Descanse en paz.
Esto hace que nos paremos a pensar en lo que hacemos cada semana de una forma natural, para disfrutar. En ocasiones no somos conscientes de las consecuencias que puede tener hacer lo que más nos gusta: correr. Creo que hablo en nombre de todos. Vamos demasiado al límite. Buscamos rebajar esos segundos al crono, esforzándonos tal vez más de la cuenta. Superamos nuestros ritmos confortables y nos obligamos a mantener ritmos constantes durante mucho, mucho rato.

Yo mismo, a la altura del kilómetro 16 de la Mitja del Prat, pensé que no era necesario ir por debajo de 5 el kilómetro… ¿Por qué sufrir más de la cuenta? ¡¡Si mi carrera no es hoy!! Yo me estoy preparando para el día 16 de marzo, donde realmente demostraré si estos cuatro últimos meses han valido la pena. Ayer no me encontré mal. Simplemente iba un “pelín” forzado. Eso acentuó la sensación de cansancio ya me hizo tener esas pequeñas dudas rondando por mi cabeza durante unos cuantos minutos. Pero no bajé el ritmo. Continué por debajo de 5. ¿Hice lo correcto?
Entonces, ¿dónde está el límite? ¿Por qué llegamos a ese punto de sufrimiento tal que hace que podamos llegar a morir? ¿Será que nos acostumbramos al dolor de las articulaciones y de los músculos hasta tal punto que nuestro umbral del dolor es tan alto que nos hace encontrar ese límite?
Todos deberíamos pasar al menos una vez al año una prueba de esfuerzo para saber hasta donde podemos llegar. ¿Todos la pasamos? La respuesta es clara y contundente: NO.
En mi caso hace unos tres años que pasé la última. Algún compañero del MORLACOS TEAM la ha pasado este año antes de empezar los entrenos serios, pero el grueso del grupo no se la ha hecho ni este año ni nunca.
¿La prueba de esfuerzo hubiera evitado la muerte de este runner? Posiblemente no, pero nunca se sabe que puede pasar. Tal vez en esa revisión el cardiólogo vea algo que no sabíamos que teníamos…
Otro ejemplo. Un compañero que hace ya un tiempo que corre, se nota estando en el sofá que su ritmo cardíaco no es constante. Nota que su corazón late un momento muy deprisa, para después parar un segundo más y volver a latir con normalidad. ¿Esto es normal? ¿Tendré algo? La visita a la mutua le deja más tranquilo. Es normal. Son nervios que le han causado un latido extra. Es típico de situaciones de stress. A punto estuvo de no correr la 1/2 de Barcelona por esa sensación. Sin embargo la visita al especialista hizo que participara con total tranquilidad.
Moraleja: Hagámonos una prueba de esfuerzo. A las molestias que tengamos o detectemos les tenemos que dar la importancia suficiente como para visitar al especialista. Y sobre todo, no pasemos nuestro límite.

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