Hubo un tiempo en el que salir a correr parecía una sesión de fotos constante. Que si el reloj enseñando ritmos imposibles, que si el café después de la tirada larga, que si la foto de las zapas perfectamente colocadas mirando al amanecer. Y oye, no pasa nada, todos hemos caído un poco en eso… o un mucho.

Pero algo está cambiando. Cada vez más corredores están dejando atrás el postureo para volver a disfrutar de algo mucho más simple: correr porque sí. Sin necesidad de demostrar nada. Sin obsesionarse con subir cada entreno a redes. Y sinceramente… ya tocaba. Y os lo dice alguien que lo subía TODO…

En mi caso particlar, hace mucho que no entreno como toca. Tengo mis redes sociales totalmente abandonada y si subo algo, no tiene nada que ver con el deporte. Con lo pesado que yo era…

Ahora vemos más gente enseñando entrenos malos, días de pájara, semanas sin motivación o carreras que no salieron como esperaban. Y eso mola. Porque es real. Porque correr no siempre es épico. A veces sales cansado, haces 6 kilómetros «regulinchis» como diría mi amiga Laura, que por cierto, no corre ni a por el pan (para esta su pareja… que corre lo suyo y lo de ella), y vuelves a casa pensando “bueno, al menos he salido”. Y eso también cuenta.

Durante años parecía que si no hacías una maratón en menos de 3 horas o no llevabas el último reloj de moda, no eras runner de verdad. Por suerte, esa tontería se está acabando poco a poco. La gente empieza a entender que correr 10 kilómetros tiene mérito. Que madrugar para entrenar antes del trabajo es una victoria. Y que parar una semana porque estás agotado no te convierte en menos corredor.

También ayuda que muchos «creadores de contenido» estén empezando a hablar claro. Ya no todo son ritmos imposibles y cuerpos perfectos. Ahora se habla más de salud mental, de lesiones, de ansiedad antes de una carrera o de lo difícil que es compaginar entrenos con la vida normal. Porque sí, correr está muy bien… pero la vida sigue existiendo fuera de Strava.

Y hablando de Strava… otro melón interesante. Hay corredores que están empszando a entrenar sin mirar ritmos constantemente. Corriendo por sensaciones. Dejando el reloj en casa algunos días. Algo que hace unos años parecía imposible. Quizá estamos entrando en una etapa más sana del running popular. Menos obsesión. Menos compararse. Más disfrutar.

Al final, cuando llevas tiempo en esto, te das cuenta de algo bastante simple: los mejores entrenos no siempre son los más rápidos. Muchas veces son esos días en los que sales sin ganas… y vuelves a casa sintiéndote mejor. Y eso no necesita filtros.

Déjanos tu opinión en los comentarios. ¡Os leemos!

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.