Crónica Polar Gran Fondo La Mussara

Normalmente soy de esos que preparan el material a conciencia. Acumulo geles, ropa, barritas y material en alguna mesa de casa para chequear una y otra vez que todo este correcto. Y al cargarlo todo en el coche otra vez. No os digo nada si la tensión por la prueba es alta… Entonces vienen incluso de algún departamento de inteligencia del gobierno (no del español, eso esta claro), para dar su ok.
Pero esta vez parece que la tensión no era lo que iba a acompañar a La Mussara. No se si es por la distancia (97kms) o porque, pero veía la carrera como una salida con el grupo y como lo que era. Salía directo desde el trabajo con lo que me llevaba desde primera hora todas las cosas a la oficina, incluida la bici. Tendríais que haber visto las caras de la gente cuando subí la bici a la oficina…

La bici ya con el dorsal en la habitación del hotel.
La bici ya con el dorsal en la habitación del hotel.

A las 15 horas a comer. Plato de pasta y proteinas. Mientras como viene Esteban a tomarse un café conmigo y hacemos que en la pizzeria nos pongan el Giro d’Italia. Alucinamos viendo los relevos que hacen los pros… Cortos y muy rápidos. Ahora a cargar la bici al coche y al punto de encuentro. Hemos quedado cerca del ayuntamiento de Hospitalet a las 17:30h para salir todos juntos. Noelia nos sorprende con que tenemos que pasar por el Prat a recoger su bici del mecánico. La recogemos y hacia Reus, a recoger los dorsales y el mallot. Allí nos juntamos con Raquel, Cons, Emma, Javi, Toni. Es una pena que no salgamos siempre todos… Sería guapo. Vamos a correr unos cuantos… Jose Perez, Noelia, Kira, Esteban, Fabian, Soraya, Rafa, Javi, Toni, Ramon, Raquel, Cons, Emma, Chus, Jose Esquinas… y Judith del WITL? que iba a tener un papel importante sin saberlo…

Y es que al llegar al hotel, con todos y todo el equipo, me asalta una duda… ¿Y mi casco? No veo la funda de mi Dharma por ningún sitio. Dentro de la funda, además del casco van las gafas, los guantes y los manguitos… Pues no lo encuentro… Y es que no estaba… ¿Y ahora que? ¿Vuelvo a Bcn a buscarlo? En el hotel alquilan bicis, pero cuando me enseñan el casco que utilizan, veo que no es la solución. Al menos si no quiero salir como el friki de la Mussara. Y entonces se me enciende una luz… Cris vive en Tarragona y me ha dicho que vendría a la meta, pero empezamos demasiado temprano. Y entonces recuerdo que Judith del WITL? vive en Reus… Ha estado lesionada, tras una operación. No se si participará, pero si no lo hace podrá dejarme su casco, y si lo hace igual tiene otro… La llama por teléfono Soraya y… ¡¡¡tiene uno para dejarme!!! BUFFF… No os podéis imaginar que estado de ansiedad…, de nervios… Rafa me dice que tiene unos guantes de sobra, y unas gafas. No son rollo “bici” pero servirán. ¡¡¡GRACIAS JUDITH Y RAFA!!! Sin vosotros me hubiera acordado de La Mussara el resto de mi  vida…

En la zona de la salida.
En la zona de la salida.

Ahora a cenar, que nos han dicho que al lado del hotel hay un sitio que hacen pizzas. Allí vamos y está Chus. Guay. Otro crack. Eso si… El sitio elegido para cenar es un desastre. Pedimos 7 pizzas y nos dicen que solo tienen para 4. Pues 4. Al cabo de una hora nos dicen que solo para 3. Y la ultima pizza la traen a las 23:30… Menuda cenita… Y todavía hay que revisar las bicis, poner los dorsales, preparar la comida para la carrera… Total, que nos metemos en la cama a la 1 de la mañana… Ahora solo falta que Fabian no ronque… Porque si encima de solo tener 4 horas para dormir, no voy a poder hacerlo ni esas 4 horas, moriré en e intento.

A las 5 suena el despertador y nos ponemos en marcha. Vamos a desayunar cerca del hotel, ya que a esas horas el hotel todavía no pone desayuno. Bocata, cafe, croissant… Y a la zona de la salida. Tengo que localizar a Judith para que me deje el casco y tenemos que irnos al cajón de salida. La carrera empieza a las 7:30 horas. En la salida hay nervios. Y es que salir tantas bicis juntas es peligroso. Toques, gente que se cruza, empujones, caídas. La tensión (ahora sí) se palpa. Gente gritándose, intentando adelantar como si les fuera la vida en ello. En una de las rotondas saliendo de Reus vemos la primera caída. Dos chicos que se han tocado y se han ido al suelo. Ha sido tres o cuatro bicis por delante nuestro. La teoría era ir tranquilos y juntos. El grupo se ha quedado en Noelia, Kira, Fabian, Jose Perez, Esteban y yo. Rafa y Soraya salían un poco por detrás y no nos han seguido. Del resto, ni rastro.

Soraya en ruta. Es la suerte de que tu pareja sea fotógrafo.
Soraya en ruta. Es la suerte de que tu pareja sea fotógrafo.

Sobre el kilómetro 15 nos dividimos un poco más. Esteban, junto a Fabian y a mi, llevamos un ritmo un poco más rápido. Vamos mirando si el resto vienen, pero ya ha empezado la subida y es mejor no parar. Esteban se nos ha ido. Ha decidido tirar. Fabian se adapta a mi ritmo lento de subida y juntos llegaríamos hasta el primer avituallamiento. La subida a La Mussara es brutal. Si te gusta la bici, tienes que subir un día. Es duro, pero vale la pena. Son 26 kilómetros subiendo desde nivel del mar, hasta los 1.000 metros de altitud. Fabian no para de animarme y de preguntar si voy bien. Es una pasada rodar con el. Ahora a bajar unos 4 kilómetros para volver a subir otros 250 metros de desnivel en muy pocos kilómetros. Así llegamos al avituallamiento que está en el Mont-Ral. Esperamos al resto mientras rellenamos el bidón y comemos la primera barrita. Llevamos 1,5 horas aproximadamente. He esperado demasiado.

Con Fabian comentamos de que ya no dejaremos el grupo y cuando pasan nos enganchamos a ellos. Kira no para. Noelia y Jose le hacen de avituallamiento. Es mejor que no pare para no perder ritmo. Ahora viene una buena bajada y luego un par de subidas fuertes. En las bajadas vamos como locos. La seguridad de tener las carreteras cortadas es genial, trazando por el carril izquierdo. Lastima que eso solo dure unos kilómetros, y luego volvamos a compartir la calzada. Mención a la organización por la señalización de los puntos más complicados, de los kilómetros y de cuando compartíamos la calzada con los coches.

Tanto en las bajadas como en las subidas, hemos cogido de nuevo ventaja al grupo. Aún así, hemos ido esperándonos y hemos hecho un buen tramo juntos, adaptándonos al ritmo del más lento y haciéndole coger nuestra rueda. A pesar de ello Fabian y yo llegamos al segundo avituallamiento con unos 10 minutos de ventaja. Cuando nos alcanzan Noelia nos comenta que ha pinchado. Y seguimos. Ahora ya no nos separamos tanto. Si alguien se va un poco, a los pocos kilómetros se espera al resto. Tiramos todos juntos, intentando ayudarnos. Es muy chulo. Es labor de equipo.

Los últimos 30 kilómetros teóricamente son en bajada o casi. Hay algún repecho “rompepiernas”, pero sobre todo una bajada espectacular donde la carrera corta, se separa de la larga. En un trozo bastante llano, nos hemos juntado con un grupo de unos 6 o 7 ciclistas con los que hemos ido haciendo relevos. Velocidades de 45 y 50 kilómetros por hora en llano… Con eso lo digo todo. Nos quedan unos 20 kilómetros cuando empieza a llover. No es una lluvia molesta. Es poco lo que llueve. Seguimos todos juntos y llegamos ya casi al final. A unos 8 kilómetros de la llegada vemos algo de lío en la calzada. Se han tocado varias bicis y se han ido al suelo. Uno de ellos parece que se ha hecho bastante daño. Esta lloviendo más, y la carretera ya está mojada. Justo ahora cuando entrando en Reus tenemos que pasar por al menos 7 rotondas… En una de ellas, el ciclista que va delante de Fabian se va al suelo. Hay que mantener la tensión al máximo para no cometer ningún error. Noelia y Jose van unos metros por detrás con Kira, pero cuando quedan un par de kilómetros para meta Fabian y yo paramos para entrar juntos los cinco.

Casi todo el grupo tras la llegada
Casi todo el grupo tras la llegada

¡¡¡FINISHERS!!!! Carrera intensa… Muy divertida, dura, pero de esas que te hacen sentirte ciclista. A los pocos minutos llegan Rafa y Soraya, y tras ellos Raquel y Cons. Esteban ha llegado hace bastante, al igual que Toni, Ramon, Chus y Jose Esquinas. Javi llega más tarde ya que se ha ido unos 8 kilómetros por el recorrido de la larga y cuando se ha dado cuenta ha tenido que volver. También Judith, que me deja alucinado. Hace muy poco que la han operado y ya está dando guerra… Lo mejor de todo es que nadie se ha caído, ni se ha retirado. En la llegada me espera Cris, una crack donde las haya. Charlamos un rato, nos hace unas cuantas fotos y decide que el año que viene la hace con nosotros. Que detallazo venir a saludarme. ¡¡¡Te debo una meta Cris!!!

Con Cris en meta
Con Cris en meta
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