La semana del maratón ha llegado. El próximo domingo te pondrás en la salida de la prueba más mítica del atletismo. Todo el trabajo de los últimos meses, todos esos entrenamientos, esas tiradas largas… tendrán su examen, el domingo. Pero como has hecho los deberes, no debes preocuparte. Sabes lo que tienes que hacer, pero por si todavía tienes alguna duda, os dejamos unos cuantos consejos que aunque parezcan obvios, a veces nos olvidamos. Todos y cada uno de ellos están «vividos» en primera persona. Y como dice el refrán, «consejos vendo, pero para mí no tengo» y es que alguno de ellos, aunque teniendolo clarísimo, yo mismo no lo he seguido… Esl ser humano es extraordinario…

1. Come bien y descansa durante la semana previa
El pescado está vendido. Si has entrenado menos de lo que tocaba, esta semana no lo vas a recuperar. Lo único que harás si quieres entrenar más de la cuenta, es fastidiar tu maratón del domingo. . Si vas justo de entreno, ya no lo vas a poder arreglar. Si te has saltado alguna tirada larga, si has estado lesionado o no has podido entrenar una semana, ahora no lo puedes recuperar.
Esta semana toca bajar el ritmo. A muchos runners que le gusta salir el viernes o sábado muy suave, y también hay gente que prefiere no correr desde el miércoles para que el cuerpo tenga unas ganas extra de correr el día de la carrera. Durante esta semana tienes que comer más hidratos de carbono de los que comerías habitualmente. Tienes que cargar los depósitos para tener las reservas a tope. Piensa que tienes que correr 42 kilómetros… ¿Cuántas veces lo has hecho? Posiblemente ninguna…
La noche de antes cena pronto y medianamente ligero. Acuéstate temprano e intenta dormir bien. Este punto es más importante de lo que parece, y no siempre es posible. Un runner descansado seguro que rinde más que uno que no haya dormido.
2. Llega pronto a la zona de salida y no inventes en el desayuno
Como te has tenido que levantar temprano para desayunar y que te de tiempo a digerir el desayuno, aprovecha y vete pronto a la zona de salida. No inventes en el desayuno. Como lo que comas habitualmente antes de tus entrenamientos. Los inventos con gaseosa, y no el día que corres un maratón. ¿Y si ese trozo de «lo que sea» no te sienta bien y te hace que te duela el estomago?
Lo mismo podemos aplicar a los geles o barritas energéticas, que tanto bien (o mal) pueden hacer durante el maratón. En el recorrido hay puntos de avituallamiento con un montón de comida. Fruta, frutos secos, bebida isotónica, agua… pero no esta de más llevar encima algún gel o barrita. No sabes donde puedes necesitarla. Eso si, pruébalas antes en las tiradas largas. Que no sea la primera vez que te lo tomas el día D.
3. Controla tus nervios y tu euforia
A todos nos pasa cuando arranca la prueba… Se nos va de las manos nada más salir. Da igual la distancia en la que estemos participando. Corremos demasiado rápido al principio de las carreras, y eso se paga al final de las mismas. Durante el periodo de entreno, has corrido las tiradas largas a tu ritmo de carrera. Utilízalo para el día del maratón. El «Efecto Dorsal» existe. El efecto de correr con dorsal es muy curioso, ya que hace sacar un puntito extra que hace que vayas más rápido. Además, la gente “te empuja” y te contagia de su ritmo, por lo que es vital no seguirles, y correr despacio. Incluso más despacio de lo que tenías preparado. Los entendidos dicen que la primera mitad de la carrera tiene que salirte más lenta que la segunda. Tenlo en cuenta.
4. Ropa
Otro error típico. No estrenes nada el día de la carrera. Ni la camiseta que te regala la organización. Corre con prendas que sean cómodas y que hayas probado en tus entrenamientos. Cualquier costura, cualquier etiqueta, puede provocarte una rozadura que hará un suplicio de cada paso que des. Utiliza prendas que hayas usado en las tiradas largas, en las que has tenido mucho tiempo para ver si te van bien o no. Imagina que la camiseta que te regalan te hace rozadura, y que vas a correr la carrera para acabar en 4 horas. Va a ser horrible…
Muy importante los calcetines y las zapatillas. Corre con las que te sientas más confortable. No inventes ni hagas pruebas el día de la carrera. Lo comentaba más arriba. Conozco gente que a pesar de ser bastante veterana en esto, ha cambiado de marca de geles el día de la carrera y lo ha pasado mal. Parece una tontería, pero el cuerpo está acostumbrado y ese día los nervios te pueden jugar una mala pasada.

5. Gadgets varios
MP3, geles, GPS, cinturón o mochila de hidratación… Al final llevas encima un montón de “peso extra” que no es imprescindible. Seguro que alguien va a estar animándote. Haz que te sigan por varios puntos del recorrido. Yo en 2012, coordiné que en los kilómetros 18, 28 y 38 hubiera gente esperándome con los geles. Así evitaba llevarlos encima.
Lo del MP3 es más personal. Hay muchos runners que no pueden correr sin su música. Lo que si os digo que si lleváis música, la llevéis a un volumen lo suficiente alto para oírla, y lo suficientemente bajo para no perder detalle del ambiente. La gente se vuelca con el maratón. Veras la ciudad como no las has visto nunca. En el caso de Barcelona, corres con el nombre en el dorsal, y la gente que te ve llegar grita tu nombre para animarte… Es genial.
6. Agua. Nunca es suficiente
La mochila o los cinturones de hidratación no son necesarios en un maratón urbano. Hay suficientes avituallamientos para que no pases sed. Bebe en todos los avituallamientos, y aunque no tengas sed guárdate la botella. En casi todos hay también vasos de bebida isotónica, que también te irán de fábula. En los que haya también comida tienes que comer. No mucho, pero ese trozo de plátano, de naranja, esos frutos secos… Te irán muy bien para ir recargando tus baterías.
7. No vas a correr solo
Cuando corres el maratón por primera vez piensas lo que se llama “la soledad del corredor de fondo”. Esto que parece el título de una película, solo lo vivirán los cracks que corran muy, muy rápido… y tampoco. Los mortales que simplemente queremos acabar el maratón, no iremos solos en ningún momento. Es algo que hemos visto en la tv, pero con la cantidad de gente que corre en nuestro país (como dato, en el maratón de Barcelona corrieron el año pasado 27.000 runners), así que iréis siempre con mucha, mucha gente.

8. Existe el temible muro?
Menuda pregunta… Ya lo creo que existe… Y es directamente proporcional a lo mal que lo hayas hecho al principio de la carrera, y al entreno que hayas hecho durante los cuatro meses anteriores. Dependerá de tu forma física y de lo bien que hayas preparado la prueba, pero aparecer, aparecerá. Antes o después…
Normalmente esta sobre el km 30 o 32 aproximadamente, pero depende de todo lo comentado anteriormente. De si has bebido bien, de lo que hayas ingerido de alimentos, de lo conservador que hayas sido en la primera parte… Para que os hagáis una idea, en el maratón de 2012 al que os hago referencia, yo encontré “mi muro” en el km 20. Los factores fueron varios… Poco entreno y sobre todo, ir demasiado deprisa en los primeros 20 kilómetros.
9. No te obsesiones con el tiempo
Si es tu primera participación en la distancia de Filípides, olvídate del crono. Está claro que todo runner quiere correr con un objetivo, pero lo importante aquí es disfrutar. Si quieres ir mirando a que ritmo vas, perfecto, pero no te obsesiones. Una buena opción es seguir la liebre del tiempo que quieras hacer. Normalmente clavan el tiempo.
Aprovecha el ambiente que hay en las calles, corre por sensaciones, disfruta de la gente, quédate con los detalles. Si en la salida has ido más rápido de lo que tenías previsto y ahora vas “fundido”, ves a un ritmo más tranquilo que te permita acabar la carrera. Los últimos kilómetros se hacen eternos. Aunque los primeros 30 kilómetros os hayan salido según lo previsto, los últimos 12 kilómetros veréis que se hacen muy, muy largos.
10. Kilómetro 42
¡Ya está! Solo faltan 192 metros para que cruces la meta. Ahora da igual todo lo que hayas sufrido durante toda la carrera. En este momento te vas a olvidar de absolutamente todos esos dolores que te han machacado en los 42 kilómetros anteriores. Estos últimos metros son los que tienen normalmente más cantidad de público y ese público te va a llevar en volandas. Aprovecha ese factor y haz el sprint de tu vida. No olvidarás la sensación de cruzar la meta jamás.
Cuando veas a tu gente alucinarás. Aflorarán sentimientos que te has guardado durante 42,192 kilómetros. Yo me tiré llorando durante casi 10 minutos… Solo recordar ese momento me emociono de nuevo. Es una pasada. Disfrutarlo…

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