Si algo obsesiona a muchos corredores es la cantidad de kilómetros que suman cada semana. Es fácil caer en la trampa de pensar que cuanto más corres, mejor. Pero, ¡sorpresa!: no todo se trata de acumular kilómetros. A veces, menos es más, y un buen entrenamiento no se mide solo en números, sino en calidad.

Correr sin planificación puede llevarte directo a la fatiga y, peor aún, a una lesión. No se trata de salir todos los días a hacer la misma ruta al mismo ritmo y esperar milagros. Alternar entrenamientos de velocidad, resistencia y fuerza es clave para mejorar sin desgastarse en el intento. Un día de series para aumentar velocidad, otro de tirada larga para trabajar la resistencia y sesiones de técnica de carrera (sí, existe) para mejorar la zancada pueden marcar la diferencia.

El descanso (sí, otra vez el descanso) también juega un papel fundamental. Si corres sin parar y sin darle tregua a tu cuerpo tus músculos no tendrán tiempo de recuperarse. Los días de descanso o entrenamiento cruzado (como alguna sesión de natación o de bicicleta) no son opcionales: son parte del proceso.

Y no nos olvidemos del entrenamiento de fuerza. No, no hace falta que te conviertas en el nuevo actor principal de «Road House», pero unos buenos ejercicios de piernas, core y estabilidad te ayudarán a correr mejor y prevenir lesiones. Un corredor fuerte es un corredor más eficiente, y eso se traduce en menos esfuerzo por kilómetro.

En resumen: la próxima vez que pienses que necesitas sumar más y más kilómetros para mejorar, recuerda que la clave está en el equilibrio. Un plan de entreno variado, descanso adecuado y trabajo de fuerza pueden hacer más por tu rendimiento que simplemente correr hasta el infinito y más allá. Porque correr bien no es solo correr más, sino correr con criterio.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

FRASE DE LA SEMANA

«Tu tranquilo, que yo te espero…»